LA LUZ DE BALLABRIGA.

LA LUZ DE  BALLABRIGA.
Antonio; Conde Yndiano de Ballabriga

domingo, 19 de enero de 2014

La familia es anterior al estado.

He tenido la suerte de coincidir con Don Publio Escudero , una persona fuera de lo común , conversamos  un buen rato y me di cuenta en nuestros puntos  de vista sobre algunos temas cotidianos eran iguales, me dijo tengo una serie de artículos que debes de leer, y os digo una vez que lo he leído  he pensado que debo de compartirlos con todos vosotros , el que lo lea que saque sus propias conclusiones . 


El origen del matrimonio y de la familia no esta en un consenso social, sino en un designio amoroso de Dios. Dios después de crear todas las cosas creó al hombre, al ser humano.

Escuchemos lo que dice la Biblia: “Y dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza……. Y creo Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios los creo, varón y mujer los creo”. Por tanto los dos son iguales, tienen la misma dignidad, los dos son imagen de Dios. Pero Dios los hizo distintos, es decir, varón y mujer los creo. Pero ser distintos no significa ser desiguales como algunos pretenden entender. Varón y mujer los creo y a su imagen los creo.

Dios los creo distintos pero no opuestos sino complementarios. La mujer es complemento del varón y el varón es complemento de la mujer como se deduce de la misma palabra de Dios.

Y al crearlos varón y mujer “Los bendijo Dios y les dijo: creced y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla”. (Génesis 1)



Aquí esta el origen del matrimonio y de la familia, en el designio de Dios. Y también podemos recordar las palabras de Jesús respondiendo a los fariseos sobre el matrimonio, Mateo 19, 4-6: “ya al principio el Creador los hizo varón y mujer y por eso dejará el varón a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”.

El mismo Concilio Vaticano II, considera al matrimonio y a la familia como “una intima comunidad de vida y de amor”.
Dios que es amor crea por amor al varón y a la mujer a su imagen y por consiguiente los creo para amar y fruto del amor de los dos son los hijos.

En la familia nacen unos lazos entrañables y únicos que dan a la familia una fortaleza y una coherencia única e insustituible. Lazos de amor entre los esposos, lazos de amor entre padres e hijos e hijos y padres, amor de hermanos, lazos de amor entre abuelos y nietos, nietos y abuelos.

Por tanto, podemos decir que la familia es cuna y santuario de vida y de amor, es fuente de amor y de vida donde la vida nace y crece, es corazón para amar, es fragua donde se forja el futuro de la persona, de la familia y de la sociedad, es hogar donde el hijo se siente acogido, querido, reconocido y seguro, es clima de amor desinteresado, de generosidad y de gratitud. La familia es casa abierta, siempre abierta y acogedora y también es cobijo, refugio y apoyo. Además es fundamento y pilar de la sociedad. Ella es “Iglesia domestica”, “Iglesia en miniatura”, como dijo el Concilio. Ella es el futuro y la esperanza de la humanidad y de la Iglesia y es patrimonio de la humanidad que no podemos romper sino cuidar como nos repitió con frecuencia el Papa Benedicto XVI.

Y la familia también es escuela, única e insustituible “de valores sociales y escuela del más rico humanismo”, como nos dice el Concilio Vaticano II y también es escuela trasmisora de principios, valores y vivencias.

Ella es escuela donde se aprende a amar y donde el hijo se siente amado, querido y donde los hijos aprenden a convivir y a compartir, a comprender y respetar al otro y donde se aprende también a perdonar y a rezar; a ser solidarios y justos, a ayudar a los demás, sobre todo a los abuelos y los pobres.

Esto es lo que la familia esta llamada a ser pero también es verdad que a veces, existe el peligro por un amor mal entendido, de educar para el egoísmo y la insolidaridad y para la vida fácil y placentera, sin esfuerzo, sin trabajo, sin sacrificio. Este es un mal de hoy frecuente, un amor y una educación mal entendidos.

Hay especies de animales que al poco tiempo de nacer ya esta buscándose la vida, pero en cambio el ser humano nace desvalido y débil y necesita la familia basada en el matrimonio, varón y mujer, para nacer, vivir, crecer y tener un desarrollo afectivamente equilibrado. Es decir, el ser humano necesita también una familia estable. Además la sociedad necesita de la familia, sin ella no podría existir. Si no hay niños, vidas humanas nuevas, la sociedad desembocará en una sociedad envejecida, decadente, empobrecida y enferma.

Parece inconcebible y suicida que dada la importancia y la necesidad de la familia para la persona y para la sociedad haya sociedades y estados que pretendan destruirla y descomponerla con políticas antinatalistas como es el aborto provocado como un derecho de la mujer.




¿Y a esto se llaman políticas progresistas?

Hoy la tentación y el peligro que tienen muchos estados es invadir el campo propio de la familia y sustituir, suplantar y absorber las funciones propias de las familias, violando sus derechos y no respetando el principio de subsidiaridad.




El estado debe tener en cuenta que la familia es anterior al estado y que el estado y la sociedad deben de estar en función de la familia y de la persona y no la familia en función del estado.

Por tanto el estado tiene el deber y la obligación, por su misma razón de ser, de reconocer, de respetar, de defender, de proteger y garantizar el ejercicio de las funciones y derechos de la familia, derechos que tienen su raíz en la misma naturaleza humana y no en concesiones del estado como muchos piensan.

Estamos esperando con ilusión y esperanza el mensaje que dirigirá el Papa Francisco a todas las familias reunidas en Madrid y a todas la familias del mundo.

Publio Escudero

Muchos os estáis preguntando ¿Quién es Publio Escudero?.



   D. Publio Escudero

Sacerdote

Publio Escudero, más conocido por miles de sevillanos como D. Publio, es un sacerdote palentino de origen y sevillano de adopción, que se ordenó en 1952 habiendo estudiado en la Universidad de Comillas donde se licenció en Filosofía y Teología, y años más tarde se licenciaría en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid.

Su vida sacerdotal ha estado siempre dedicada al apostolado de los seglares y, de una manera especial y permanente, al mundo de los Cursillos de Cristiandad y a los Encuentros de Juventud que él mismo gestó hace más de 30 años. Y es que en 1955 asiste al Cursillo de Cristiandad número uno de Sevilla, lo que impacta profundamente en su corazón y desde entonces su vida sacerdotal está estrechamente vinculada al Movimiento de Cursillos de Cristiandad, del que ha sido consiliario desde 1957.
Crestomatía Conde Yndiano de Ballabriga

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