LA LUZ DE BALLABRIGA.

LA LUZ DE  BALLABRIGA.
Antonio; Conde Yndiano de Ballabriga

jueves, 10 de diciembre de 2015

La Libertad y su incorrecto ejercicio






Antonio Pozo Indiano


Si la libertad  es un atributo  sustancial del ser  humano , no cabe duda alguna  de que la libertad perfecta  es un gran ideal  , y que entre la libertad  que tenemos  y aquella a la que aspiramos  existe una gradación.

Los actos del ser humano  serán tanto más humanos , tanto más perfectos , tanto más dignos, cuanto mayor sea  la participación  de la libertad en ellos.
Deliberar es algo así como bucear en el seno de la libertad , pero definida la libertad  como fundamental afirmación  de un orden moral, la deliberación  será tanto perfecta  cuanto mayor sea el papel de la razón .

Como el ser humano  no vive aislado , en ese proceso de su desarrollo  y perfeccionamiento en que vive la vida humana  consiste , se encuentra con los demás humanos.

La vida humana es convivencia ; el medio natural  en que el ser humano  ejerce y desenvuelve  su personalidad  es la sociedad,  el grupo. De ahí  que en el ejercicio  de la libertad quepa hablar  de una responsabilidad individual  y de una responsabilidad colectiva , conjunta.

Si el ser humano es libre  , y la vida  en común,  la convivencia , exige un orden , resulta evidente  la relación entre libertad  y orden social .

La libertad  y ,por consiguiente , la responsabilidad , son algo atajadero no solo a la vida individual, sino a la colectiva.





El ser humano  busca su perfección personal  en la convivencia , y la comunidad progresa  a su vez  en la medida  en la medida en que busca la perfección  y el bien común . 
Como el ser humano  vive en el tiempo, también las colectividades  tienen su pasado , su presente y su futuro; y existe una conciencia social  que condiciona el comportamiento de todos y cada uno de sus miembros.
El orden social resulta  del perfecto ajuste  en ese juego de necesidades  y libertades , cuya pieza intermedia  es siempre la responsabilidad . De esta manera la libertad como atributo general, y la ley como exigencia  del orden social , como regla común , no pueden ser mutuamente opuestas. En un orden social  perfecto la ley será siempre  la mejor perfección de la Libertad.
Sólo en la vida en común  alcanzan la libertades individuales  su más adecuada regulación . El orden que toda ley establece  no sólo es mengua  para el uso de la libertad , sino condición clara para su cabal desarrollo. Pues la libertad no interesa , en definitiva , por si misma , sino por lo que nos permite  hacer . Ser libres , sentirse libres , pero no poder hacer nada  sería como no serlo. De ahí  el sufrimiento  de quienes,  por enfermedad , han de permanecer  en una cama , o de aquellos que , en las cárceles o prisiones , se encuentran privados de libertad .  Justo porque se sabe libre  y no puede ejercitar su libertad  es por lo que el se humano padece.





Es cierto que la libertad es un medio , no un fin . No hay libertad  en sí para nada , sino libertad para algo, para un fin .
La libertad individual tendrá siempre un limite mínimo ; el impuesto por el lógico  respeto a las libertades de los demás. En consecuencia , resulta socialmente necesario regular el uso de la libertad .
En el fondo, los problemas que plantea  la convivencia derivan  siempre del defectuoso  entendimiento de la libertad  y su incorrecto ejercicio.
Si el encuentro , el contacto de un ser humano con otro , puede parecer en primer término  como algo amenazador , es precisamente  porque , partiendo el ser humano  de su radical inseguridad , y necesitando compensarla  con la afirmación permanente  de su persona , instintivamente tiende siempre a ir más allá de lo necesario , sin tener en consideración  la idéntica problemática de los demás.
Así, la convivencia y la solidaridad como punto de arranque  de toda posible cooperación , será el resultado  del perfecto acuerdo entre la libertades individuales  y las colectivas.


En un orden social  perfecto la ley será siempre  la mejor perfección de la Libertad.

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