LA LUZ DE BALLABRIGA.

LA LUZ DE  BALLABRIGA.
Antonio; Conde Yndiano de Ballabriga

lunes, 29 de agosto de 2011

UN REINO ESCONDIDO, “ Las Batuecas “








Antonio Pozo Indiano



Tierra de leyendas , este  valle salmantino ha acogido  durante siglos  misterios  que muy pocos se han atrevido a profanar.


Estar o pensar en Las Batuecas  es estar distraído, o atontado  sin atender a lo que se habla.
La frase proviene de viejas leyendas  que consideran  el valle  de las Batuecas  un lugar imaginario. Una de esas leyendas cuenta  como un paje del Duque de Alba  se fugó con una doncella  y vagando por los montes y veredas  fueron a parar a un valle  muy agreste  cuyos habitantes iban desnudos  y hablaban un idioma desconocido.

Nunca más  se supo de los amantes , lo que dio lugar  a todo tipo de especulaciones  y fantasías  acerca de lo que había sido de ellos , pues mientras algunos tenían a los habitantes de aquel valle como hijos del demonio , otros los juzgaban  los seres más corteses  y apacibles que había sobre la tierra: los discretos moradores de país de la dicha.

En realidad , Las Batuecas  es un pequeño valle  situado en la  provincia de Salamanca.



Es una dehesa  adonde iban a pastar  los rebaños de La Alberca , a cuyo termino municipal pertenece.  A la entrada del valle , que surca un riachuelo  llamado también de Las Batuecas  , se encuentra el convento del Desierto Carmelitano , construido a finales del siglo XVI, como lugar de vida  retirada  y eremitíca . Los carmelitas fueron desposeídos  de su propiedad  por la desamortización de Mendizábal , y el convento paso de mano en mano hasta convertirse en un montón de ruinas.
Sin embargo ,el aislamiento del lugar ,y las numerosas leyendas  que le adornaban , hicieron de este valle , lleno de pinturas rupestres  y una variada vegetación , un lugar de permanente curiosidad para solitarios y viajeros.
Unamuno habla de la serena  belleza del valle  y Luís Buñuel  rueda en las ruinas del convento algunas escenas  de su documental Las Huerdes , tierra sin pan.
Los carmelitas  recuperaron la propiedad del convento  y lo restauraron  en los años cincuenta del pasado siglo XX.



Hoy ,una pequeña comunidad  mantiene viva en él  la llama de la vida contemplativa  y ha construido una posada .El viajero que la visite  podrá pasar la noche en el valle , pasear silencioso por sus veredas , visitar sus grutas, y seguir el curso de sus arroyos . Se sentirá como en uno de esos países por descubrir  de los que hablaba Montesquieu , y entenderá  por qué los amantes de la vieja leyenda lo eligieron para esconderse del mundo. Las Batuecas no es un lugar  para hacer nada  sino sólo para estar , ser y escuchar ese idioma desconocido  que hablan las cosas mudas.

Gustavo Martín Garzo.

Crestomatía del Conde Yndiano de Ballabriga
30 de Agosto 2011.   

1 comentario:

  1. Las Batuecas no es un lugar para hacer nada sino sólo para estar , ser y escuchar ese idioma desconocido que hablan las cosas mudas.

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